Voy casi corriendo por la calle de San Miguel en Palma, hace mucha humedad y esta calle esta viva como siempre. Mi cabeza está en la próxima visita, casi me doy encontronazos con la gente. Escucho una voz al lado de la iglesia de San Miguel. Es un chico negro que canta como los ángeles, no puedo dejar de hacer un alto, me relajo y con ojos incrédulos miro al cantante. Lo más increible de todo es que canta sin micro y su voz poderosa inunda toda la calle. Me siento privilegiado de vivir en una ciudad como esta, cuando de repente aparecen situaciones como esta que ahora estoy viendo y escuchando.
Si alguien quiere saber de que hablo. Me dieron una tarjeta con una direccion;